Estamos más que acostumbrados a navegar por Internet y encontrarnos cartelitos bastante visibles, incluso molestos, informándonos del uso de las cookies en esa página web. Seguramente cerrarás maquinalmente dicho cartel sin hacerle apenas caso, pero quizá te hayas preguntado por qué aparece de forma tan cansina ese aviso que, a ti, ni fu ni fa.

Pues precisamente ese cartelito es para protegerte del abuso que algunas empresas podrían hacer controlando tus hábitos de navegación y estableciendo un perfil único para saber más de ti que tu propia madre que con tanto esfuerzo te trajo al mundo.

Merece la pena responder a la pregunta de qué es una cookie: Se trata de un archivo, algunas veces no tan pequeño, que el prestador de servicios en Internet (propietario de la web o tercero) guarda en tu propio terminal para, posteriormente, usarlo con el fin de prestar los servicios concretos que solicitas, mostrar publicidad, datos estadísticos o incluso para investigación y desarrollo de mejoras.

Ahora que sabemos qué pueden hacer con las cookies, toca responder al motivo de presentar el cartelito dichoso. Ese aviso proviene de normas europeas y españolas. Entre las españolas, destacaremos la Ley para los Servicios de la Sociedad de la información y el Comercio Electrónico (LSSI-CE) en la que su artículo 22.2 vincula la obtención del consentimiento a la información que se facilite al usuario. He aquí, el motivo del cartel, pues el usuario debe mostrar su consentimiento para que algunas cookies puedan instalarse en su ordenador. ¿Sólo algunas? Efectivamente. Existen varios tipos de cookies: las llamadas técnicas y de preferencias que sirven para hacer que la página web funcione correctamente sin afectar a la privacidad del usuario y, por tanto, sin que sea necesario obtener su consentimiento para que se instalen y otras llamadas de análisis y medición y de publicidad comportamental que sí que almacenan y tratan aspectos como el tiempo que permanecemos en una web, dónde hacemos click, qué tipo de productos despiertan nuestro interés… Además, estas cookies pueden almacenarse en nuestro equipo y ser usadas durante minutos o incluso años. Como habréis deducido ya, éstas son las que más preocupan al legislador y las que deben llevar asociadas una transparencia y un permiso que debe otorgar el usuario para que se puedan instalar en su equipo.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), ha publicado recientemente una guía adaptando las directrices de cookies a los nuevos RGPD europeo y LOPDPGDD española donde se clarifica el uso que se debe de hacer de las mismas por parte de los proveedores de servicios de Internet. En esta guía se deja claro entre otras muchas cosas que, todas aquellas cookies que no sean técnicas o de preferencias deben instalarse en nuestros equipos sólo después de que el usuario haya mostrado su consentimiento. Desde Impulso Cooperativo, hemos hecho numerosas pruebas en decenas de sitios web verificando que, en la mayoría de casos, no se cumple la normativa, o bien porque el propio aviso no indica lo que debe o porque la forma de obtener el consentimiento no es la necesaria y, sobre todo, porque la instalación de las cookies de publicidad se produce antes de que el usuario haya dado su consentimiento.

Si tu empresa gestiona una web, debería preocuparte este asunto porque la AEPD ha sancionado ya a numerosas empresas (grandes y pequeñas) por importes que van entre 3.000€ y 10.000€ por no aplicar esta normativa.

Si no quieres que las cookies te amarguen la digestión, puedes consultar con nuestros expertos para analizar tu web y aplicar las actualizaciones legales y técnicas necesarias para que cumplas al 100% usándolas de forma efectiva y con total transparencia para el usuario.

Alfonso Querol

Director Dpto. Informática y Protección de datos

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