El pasado 13 de marzo tuvimos el placer de asistir a la jornada “Actualización Laboral 2026: un año de retos normativos para las empresas”. El evento fue organizado por la firma jurídica Garrigues en colaboración con El Club de las Buenas Decisiones, Aedipe CV y la Facultad de Derecho y Económicas de la Universidad de Alicante.
Actualización laboral: cambios de regulación
La jornada abordó cómo los cambios regulatorios están impactando en la gestión empresarial en aspectos como contratación, relaciones laborales, cumplimiento y planificación organizativa.
Si diriges un negocio o lideras el Departamento de Recursos Humanos, conocer los cambios normativos es esencial para optimizar la gestión empresarial, anticipar acciones y evitar sanciones.
Desde Impulso Cooperativo, consideramos que este encuentro fue muy enriquecedor, ya que se repasaron las principales novedades laborales de 2025 y los retos que nos trae 2026. Y el mensaje fue claro: el marco normativo laboral sigue endureciéndose y las pymes lo notan.

La presión normativa afecta las pymes
Control horario cada vez más exigente; inseguridad jurídica en los despidos; un SMI con subidas desconectadas de la productividad que ahora los sindicatos quieren convertir en SBMI (salario base mínimo) … y así, una lista que no deja de crecer.
Los cambios normativos desbordan a las pequeñas y medianas empresas, que ya de enfrentaban un panorama de por sí complejo, debido a la incertidumbre económica y a la necesidad de modernización de sus modelos empresariales.
En consecuencia, la carga administrativa y la complejidad de la regulación, tanto nacional como europea, dificultan a las empresas pequeñas el desarrollo de su actividad.
Ante este panorama, es inevitable preguntarse hasta dónde puede aguantar una pyme con este nivel de presión normativa.
Cambiar de SL a CTA, ¿es la solución?
En Impulso Cooperativo creemos que este escenario invita a explorar otras formas de organización empresarial, más sostenibles y alineadas con la realidad de las personas que forman la empresa. Y una alternativa que cada vez suena con más fuerza frente a las SL son las Cooperativas de Trabajo Asociado, CTA.
Una estructura donde los trabajadores son socios, con mayor flexibilidad interna, menor exposición a determinados riesgos laborales y un modelo de gobernanza más participativo.
Además, ahí no terminan las ventajas: las cooperativas de trabajo asociado cuentan con opciones de financiación específicas y disfrutan de ventajas fiscales, reguladas por la Ley 20/1990, como la reducción del Impuesto de Sociedades.
Si tienes una SL y quieres saber si el tránsito a una CTA tiene sentido para tu organización, podemos acompañarte en ese análisis, contacta con nosotros/as.
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